Si eres joven y tienes dudas
Una guía práctica para adolescentes y jóvenes que viven con su familia testigo y tienen preguntas. No tienes que decidir nada hoy. Lee a tu ritmo.
Primero, respira
Tener dudas no te convierte en una mala persona, ni en un mal hijo o una mala hija. Pensar es normal, y más a tu edad.
No tienes que decidir nada ahora. Ni lo que crees, ni si sigues yendo a las reuniones, ni qué vas a hacer con tu vida. Muchas personas tardan años en ordenar sus ideas, y está bien.
Piensa a largo plazo. Las decisiones tomadas con calma, con información y con apoyos suelen salir mucho mejor que las que se toman en un mal día.
Tus padres casi siempre actúan por amor
Es posible que tus padres te presionen para predicar, para bautizarte o para no hacer ciertas cosas. Casi siempre lo hacen porque te quieren y tienen miedo de lo que pueda pasarte. Ellos creen de verdad lo que te enseñan.
Eso no significa que tengas que estar de acuerdo en todo. Pero ayuda a no verlos como enemigos, y a cuidar la relación aunque penséis distinto.
Con quién compartir tus dudas
- No cuentes todas tus dudas de golpe, ni en casa ni en la congregación. A muchos testigos se les ha enseñado a avisar a los ancianos si alguien duda, y podrían hacerlo con la mejor intención.
- Si quieres sacar el tema, prueba con una pregunta concreta, con calma, y escucha la respuesta.
- Muchos jóvenes eligen la discreción: no compartir todo lo que piensan mientras lo van ordenando. Es tu derecho. Discreción no es lo mismo que engañar, y no hace falta mentir a nadie para guardarte tus pensamientos.
- Busca a alguien de confianza fuera de la congregación con quien hablar: un profesor, el orientador de tu centro, un familiar que no sea testigo, un psicólogo.
El bautismo, sin prisa
Es una de las decisiones más serias que vas a tomar, y las propias publicaciones de la organización dicen que tiene que ser tuya.
- El libro Lo que los jóvenes preguntan. Respuestas prácticas, volumen 2 responde así a la idea de bautizarse porque lo hacen los amigos: «La decisión de bautizarte tiene que salirte del corazón». Y añade que «solo debes tomarla cuando comprendas bien todo lo que implica ser testigo de Jehová y no tengas dudas de que estás listo para asumir esa responsabilidad» (cap. 37, «¿Debería bautizarme ya?», pág. 306). Leer en wol.jw.org
- La Atalaya lo dice así: «Recuerda que la dedicación es una decisión personal». Y también: «lo que tú hagas por Jehová no podrá depender de lo que hagan tus padres o cualquier otra persona» (edición en lenguaje sencillo, marzo de 2016, «¿Cómo puedes prepararte para el bautismo?», pág. 16, párr. 15). Leer en wol.jw.org
Es decir, según sus propias palabras, nadie debería bautizarse para contentar a sus padres, a sus amigos o a la congregación, ni mientras tenga dudas.
La organización también anima a no retrasar el bautismo; por ejemplo, en el artículo «No retrase su bautismo» (La Atalaya, edición de estudio, marzo de 2025, págs. 2-7). Leer en wol.jw.org. Por eso puedes sentir presión desde los dos lados. Si algún día decides bautizarte porque lo deseas de verdad, es una decisión tan legítima como no hacerlo. Lo importante es que la tomes tú, sin prisa y sabiendo lo que implica.
Qué cambia después del bautismo
Conviene conocer esto antes de decidir, porque es lo que explican las propias publicaciones:
- Si estás bautizado. Según jw.org, «si un cristiano comete un pecado grave y se niega a cambiar, se le debe sacar de la congregación» (lo que antes se llamaba «expulsión») (fuente). Y si un bautizado decide dejar de ser testigo, el libro Organizados para hacer la voluntad de Jehová indica que se anuncia que «ya no es testigo de Jehová» y que «se le tratará igual que a un expulsado» (cap. 14, párr. 33, pág. 153). En la práctica, eso suele suponer que familiares y amigos testigos reduzcan mucho el trato.
- Si no estás bautizado. El mismo libro dice: «A un publicador no bautizado no se le puede expulsar» (cap. 14, párr. 38). Si comete un pecado grave y no se arrepiente, se anuncia que «ya no es publicador(a) no bautizado(a)», y añade: «La congregación lo considerará entonces como alguien del mundo. Aunque no se le ha expulsado, los cristianos serán prudentes en su trato con él» (párr. 39, págs. 154-155). Leer en wol.jw.org
El texto del libro Organizados que aparece hoy en la biblioteca en línea usa la terminología anterior a 2024. Lo explicamos en ¿Qué es un comité judicial y qué ha cambiado desde 2024? y en ¿Qué pasa si un testigo de Jehová deja de ir a las reuniones?.
Para reflexionar, sin prisa: ¿estoy pensando en bautizarme porque lo deseo yo, o porque se espera de mí?
Tus estudios, tu mejor herramienta
Estudiar te da algo que nadie puede quitarte: opciones. Sea cual sea tu camino, con una buena formación tendrás más libertad para elegir dónde vivir, en qué trabajar y cómo organizar tu vida.
- En España, la enseñanza básica (Primaria y ESO) es obligatoria y «se desarrolla, de forma regular, entre los seis y los dieciséis años de edad» (Ley Orgánica de Educación, art. 4). Después puedes seguir con Bachillerato o con Formación Profesional.
- El orientador o la orientadora de tu centro puede ayudarte a elegir estudios y a conocer opciones, y es una persona de confianza fuera de la congregación.
- El Ministerio de Educación ofrece becas para Bachillerato, FP, universidad y otros estudios. Toda la información está en el portal oficial becaseducacion.gob.es. Ojo con los plazos: el Ministerio explica que hay que solicitarla en el plazo fijado «aunque no sepan aún las notas que obtendrán este curso» (nota del Ministerio, abril de 2026). Si tu familia vive en Cataluña o en el País Vasco, la beca general se pide en las convocatorias de esas comunidades.
- Si en tu congregación te desaconsejan estudiar, recuerda que es una decisión sobre tu futuro. A Abigaíl Aleu un anciano le dijo que no estudiara Derecho porque el Armagedón estaba cerca. Hoy es abogada.
Trabajo y un pequeño ahorro
Tener algo de dinero propio da tranquilidad, sea cual sea tu decisión.
- En España, «se prohíbe la admisión al trabajo a los menores de dieciséis años» (Estatuto de los Trabajadores, art. 6). Entre los 16 y los 18 años necesitas, en general, el consentimiento de tus padres o tutores (art. 7), y la ley prohíbe que hagas trabajo nocturno u horas extraordinarias.
- Un trabajo de verano o de fin de semana, compatible con tus estudios, puede ayudarte a ir guardando un pequeño colchón. No hace falta que sea mucho: poco a poco también cuenta.
- Si puedes, ten una cuenta a tu nombre y aprende a manejar tu propio dinero.
Amistades y apoyos fuera
Lo que más protege a quien tiene dudas es no quedarse sin red. Y eso se construye poco a poco, sin hacer nada drástico.
- Cuida a tus compañeros de clase y a tus amistades de fuera de la congregación.
- Mantén el contacto con familiares que no son testigos: abuelos, tíos, primos.
- Prueba alguna actividad donde conocer gente: deporte, música, voluntariado, un curso.
- Ve con prudencia: no hace falta contar a todo el mundo lo que piensas. Basta con tener a alguien cerca.
Tus derechos
La ley española reconoce derechos a los menores de edad. Estos son algunos, tal como aparecen en la Ley Orgánica 1/1996 de Protección Jurídica del Menor:
- Libertad de creencias. «El menor tiene derecho a la libertad de ideología, conciencia y religión» (art. 6.1). La misma ley añade que los padres «tienen el derecho y el deber de cooperar para que el menor ejerza esta libertad de modo que contribuya a su desarrollo integral» (art. 6.3).
- Derecho a ser escuchado. «El menor tiene derecho a ser oído y escuchado sin discriminación alguna por edad, discapacidad o cualquier otra circunstancia, tanto en el ámbito familiar como en cualquier procedimiento (…) que conduzca a una decisión que incida en su esfera personal, familiar o social» (art. 9.1). Y precisa que se considera que tiene suficiente madurez «cuando tenga doce años cumplidos» (art. 9.2).
- Pedir ayuda por ti mismo. Para defender sus derechos, el menor puede, entre otras cosas, «solicitar la protección y tutela de la entidad pública competente» y «solicitar los recursos sociales disponibles de las Administraciones públicas» (art. 10.2).
El Código Civil dice que la responsabilidad de los padres «se ejercerá siempre en interés de los hijos e hijas, de acuerdo con su personalidad, y con respeto a sus derechos, su integridad física y mental» (art. 154).
Al cumplir 18 años. «La mayor edad empieza a los dieciocho años cumplidos» (Código Civil, art. 240), y desde entonces puedes «realizar todos los actos de la vida civil» (art. 246): por ejemplo, decidir dónde vives o firmar un contrato. Además, la obligación de los padres de dar alimentos incluye la educación de los hijos «mientras sea menor de edad y aun después cuando no haya terminado su formación por causa que no le sea imputable» (art. 142).
Conocer tus derechos no es para enfrentarte a nadie. Es para que sepas que no estás desprotegido.
Si la situación en casa se vuelve insostenible
Si te sientes en peligro, si te hacen daño o si te echan de casa, no tienes que resolverlo solo:
- Si hay un peligro inmediato, llama al 112.
- Llama a la Fundación ANAR: 900 20 20 10. Es su teléfono de ayuda a niños, niñas y adolescentes: «gratuito y confidencial», y al otro lado hay un psicólogo o una psicóloga que te escuchará y te orientará. También tiene chat en su web. Más información en anar.org
- Cuéntaselo a un adulto de confianza: un profesor, el orientador de tu centro, tu médico, un familiar.
- Acude a los servicios sociales de tu ayuntamiento. La ley dice que «las autoridades y servicios públicos tendrán la obligación de prestar la atención inmediata que precise cualquier menor» (Ley Orgánica 1/1996, art. 14).
Si ya tienes 18 años y te has quedado sin un sitio donde vivir, los servicios sociales de tu ayuntamiento también son el primer lugar al que acudir.
Lo que sientes es normal
Es muy habitual sentir miedo, culpa, tristeza o rabia cuando empiezas a dudar. También confusión, o la sensación de vivir dos vidas. No estás roto ni estás rota. Es lo que sienten muchas personas cuando lo que creían empieza a moverse.
- Habla con alguien. Ponerlo en palabras ayuda.
- Si lo estás pasando mal, ANAR (900 20 20 10) atiende a menores de edad.
- Si tienes pensamientos de hacerte daño, llama al 024. Es la línea de atención a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad: gratuita, confidencial y disponible las 24 horas. En Apoyo tienes más líneas, también para otros países.
- Escuchar a quien pasó por algo parecido también ayuda. En Voces hay personas que cuentan cómo salieron adelante.
Tu móvil, a salvo
Si tus padres revisan tu móvil o compartes dispositivo, usa el modo incógnito y el botón Salir rápido. Te lo explicamos paso a paso en Navegación segura.
Por dónde seguir
- Si sigues dentro: cómo informarte con discreción y cuidar tus relaciones.
- Si estás pensando en salir: pasos con calma, cuando llegue el momento.
- Apoyo: líneas de ayuda, comunidades y profesionales.
- Navegación segura: para que nadie vea lo que lees.
- Abigaíl Aleu: salió en la adolescencia y hoy es abogada.
- Empieza aquí: un recorrido breve, de lo más sencillo a lo más delicado.