Muchas personas dejan de ir a las reuniones poco a poco: por cansancio, por problemas de salud o de trabajo, por una situación familiar o porque tienen dudas. Y casi siempre aparece la misma pregunta, a menudo con miedo: ¿qué va a pasar ahora con mi familia y con mis amigos?
No hay una respuesta única, porque depende mucho de cada congregación y de cada familia. Pero sí conviene saber que, según las propias publicaciones, dejar de ir no es lo mismo que desasociarse ni que ser sacado de la congregación.
Tres situaciones distintas
Estar inactivo. El libro Organizados para hacer la voluntad de Jehová (edición de 2019) lo explica así: «No es lo mismo renunciar a ser cristiano que ser inactivo. El inactivo es quien ha dejado de predicar». Y añade: «Tanto los ancianos como los demás hermanos seguirán dando ayuda espiritual a los cristianos inactivos» (cap. 14, pág. 152, párr. 32). Es decir, la persona inactiva sigue siendo considerada testigo de Jehová y no se hace ningún anuncio.
Desasociarse. Es una decisión distinta. El mismo libro dice: «Llamamos desasociación a la acción que toma un Testigo bautizado de la congregación que renuncia a ser cristiano. Puede hacerlo expresando que ya no quiere que se le conozca como testigo de Jehová o mediante sus acciones» (pág. 152, párr. 30). En ese caso se anuncia a la congregación que la persona «ya no es testigo de Jehová», y «se le tratará igual que a un expulsado» (pág. 153, párr. 33).
Ser sacado de la congregación. Es lo que antes se llamaba «expulsión». Según jw.org, «si un cristiano comete un pecado grave y se niega a cambiar, se le debe sacar de la congregación». Lo decide un comité de ancianos y también se anuncia que la persona ya no es testigo. Lo explicamos con detalle en ¿Qué es un comité judicial y qué ha cambiado desde 2024?.
Un detalle a tener en cuenta: los cinco artículos de La Atalaya de agosto de 2024, que ajustaron el trato a quienes han sido sacados, no mencionan la desasociación. Y el texto del libro Organizados que aparece hoy en la biblioteca en línea sigue usando la terminología anterior a 2024. No hemos encontrado una explicación pública de si esos ajustes se aplican igual a quien se desasocia.
Qué dice la organización sobre cómo tratar a los inactivos
La respuesta oficial en jw.org es clara en este punto: «Si un Testigo ya no asiste tanto a nuestras reuniones ni predica con regularidad, o incluso ha dejado por completo de hacerlo, tomamos la iniciativa de comunicarnos con él y le aseguramos que lo queremos, y al mismo tiempo tratamos de reavivar su deseo de acercarse a Dios».
En la práctica, esto suele significar visitas de ancianos o de amigos de la congregación que quieren animarte a volver. Para algunas personas son visitas cariñosas; para otras resultan una presión difícil de manejar. Las dos reacciones son comprensibles.
Qué cuentan quienes lo han vivido
Hay poca investigación sobre este tema, pero existe. Un estudio de la Universidad de Edge Hill (Reino Unido), publicado en el Journal of Religion and Health, entrevistó a seis antiguos testigos británicos. Sus autores explican que apartarse poco a poco (lo que en inglés llaman fading) no conllevaba en el pasado un aislamiento obligatorio, y por eso era una forma de salida preferida; pero señalan que investigaciones recientes indican que quienes salieron así también cuentan haber sufrido rechazo social (resumen propio del original en inglés).
Es un estudio muy pequeño, y todas las personas entrevistadas estaban viviendo ese rechazo, así que no permite saber con qué frecuencia ocurre. Lo que sí muestra es que la experiencia puede ser dura: los participantes describieron pérdida del sentido de pertenencia y efectos en su autoestima y su bienestar, sobre todo quienes habían crecido dentro. También apunta algo esperanzador: según los autores, sentir que uno decide por sí mismo y crear nuevas relaciones (en su caso, también por internet) puede ayudar a mitigar esos efectos. Uno de los entrevistados, que se apartó junto a su madre y su hermano, contó que ese apoyo mutuo le facilitó el proceso.
Si te lo estás planteando
No hay una decisión correcta que tengas que tomar. Hay quien deja de ir una temporada y vuelve; quien sigue asistiendo mientras ordena sus ideas; quien se aparta poco a poco; y quien decide salir del todo. Todas son opciones legítimas, y nadie más que tú conoce tu situación.
Algunas ideas que a muchas personas les han servido:
- Date tiempo. Las decisiones tomadas en el momento de más confusión suelen pesar después.
- Cuida tus apoyos antes de cualquier cambio. Familiares que no son testigos, antiguos compañeros, vecinos, alguna actividad nueva. Es lo que más protege.
- No tienes que dar explicaciones a nadie antes de estar preparado.
- Si lo estás pasando mal, habla con alguien. Un profesional o una línea de apoyo pueden ayudarte a pensar con más calma.
Para reflexionar, sin prisa:
- ¿Qué es lo que más te preocupa perder si dejas de ir: las personas, la rutina, la sensación de estar haciendo lo correcto?
- ¿Con quién podrías hablar con tranquilidad, sin que eso tenga consecuencias para ti?
- Si no tuvieras miedo a lo que piensen los demás, ¿qué te gustaría hacer?
Para seguir: la guía Si sigues dentro explica las opciones con más detalle y cómo proteger tus relaciones; si estás pensando en salir del todo, la guía para quien piensa en salir ayuda a prepararlo sin prisas; en Apoyo tienes comunidades, profesionales y líneas de ayuda; y en el paso 8 del recorrido, qué cambió en 2024 en el trato a las personas que han sido sacadas.
Fuentes
- Conservemos la paz y la limpieza de la congregación. Organizados para hacer la voluntad de Jehová (edición de 2019), cap. 14, párrs. 29-33, págs. 152-153 (texto disponible en la biblioteca en línea, con la terminología anterior a 2024)Publicación de la organización
- ¿Cómo tratan los testigos de Jehová a quienes ya no pertenecen a su religión?. Preguntas frecuentes de jw.org, en la biblioteca en líneaPublicación de la organización
- Cómo se ayuda a los que han sido sacados de la congregación. La Atalaya (edición de estudio), agosto de 2024, artículo de estudio 35, págs. 26-31Publicación de la organización
- Grieving the Living: The Social Death of Former Jehovah's Witnesses. H. J. Ransom, R. L. Monk y D. Heim, Journal of Religion and Health, vol. 61, n.º 3, págs. 2458-2480 (publicado en línea el 19 de enero de 2021). En inglés.Estudio académico
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