Temas · En sus propias palabras
Cronología de fechas
Lo que se esperaba en cada fecha, según las publicaciones de su época, y lo que ocurrió después.
- 1874
Una presencia invisible
Lo que se esperaba
A finales de la década de 1870, C. T. Russell aceptó, por influencia del adventista Nelson Barbour, que Cristo había vuelto de forma invisible en el otoño de 1874. El libro Three Worlds (1877), que publicaron juntos, presentaba esa idea, y las obras de Russell enseñaron que desde 1874 se vivía un periodo de cuarenta años, el «tiempo de la cosecha», que culminaría con el fin de los Tiempos de los Gentiles en 1914 (así lo explicaba, por ejemplo, el libro The Time Is at Hand, de 1889, págs. 242 y 250).
«Barbour logró convencer a Russell de que la presencia invisible de Cristo había comenzado en 1874.»
«El saber que ya estábamos en el tiempo de la cosecha me dio el ímpetu necesario para esparcir la Verdad como nunca antes.»
«La cronología era defectuosa debido a que se basaba en la lectura incorrecta de Hechos 13:20 que presentaba la Versión Autorizada inglesa (…).»
«También llegaron a entender que fue en 1914 cuando comenzó la presencia invisible de Cristo (…).»
Lo que ocurrió
Con el tiempo, 1874 dejó de enseñarse. Hoy la organización explica que la presencia invisible de Cristo comenzó en 1914, no en 1874, y su propia historia oficial reconoce que el cálculo que llevó a 1874 se apoyaba en una cronología «defectuosa».
- 1914
El fin de los Tiempos de los Gentiles
Lo que se esperaba
Durante décadas, Russell y sus colaboradores anunciaron que en octubre de 1914 terminarían los «Tiempos de los Gentiles». El libro The Time Is at Hand (1889, pág. 101) afirmaba que la «batalla del gran día del Dios Todopoderoso» acabaría en 1914 con el derrocamiento completo de los gobiernos de la Tierra. Según la propia historia oficial, se creía que la guerra llevaría a una anarquía mundial y al fin del sistema de cosas, y algunos esperaban ser llevados al cielo ese mismo mes de octubre.
«Russell y sus colaboradores llevaban décadas proclamando que los Tiempos de los Gentiles concluirían ese año. Se esperaban acontecimientos de importancia.»
«Unos cuantos de nosotros pensábamos seriamente que iríamos al cielo durante la primera semana de aquel mes de octubre.»
«(…) cuando descubrimos que estábamos equivocados respecto a lo que esperábamos en octubre de 1914, nos regocijó que el Señor no cambiara Su Plan para ajustarlo a nuestras expectativas.»
Lo que ocurrió
En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, pero no llegó el fin del sistema ni los cristianos ungidos fueron al cielo. En 1916 Russell reconoció que se habían equivocado respecto a lo que esperaban. Años después, la organización reinterpretó la fecha: en 1914 Cristo habría empezado a gobernar de forma invisible en el cielo y habrían comenzado los «últimos días». Es la explicación que se enseña hoy.
¿De dónde sale 1914? Se calcula a partir de la fecha en que, según la organización, fue destruida Jerusalén. Lo explicamos en ¿Cuándo cayó Jerusalén: en el 607 o en el 587 a. C.?. Y cómo ha cambiado la «generación» de 1914, en ¿Qué es la «generación superpuesta»?.
- 1925
«Millones que ahora viven no morirán jamás»
Lo que se esperaba
El 21 de marzo de 1920, Joseph F. Rutherford, que dirigía entonces la obra, pronunció el discurso «Millones que ahora viven no morirán jamás», que también se publicó como folleto. En él se decía que en 1925 cabía esperar la resurrección de Abrahán, Isaac, Jacob y otros fieles del pasado. Algunos esperaban además que los cristianos ungidos fueran al cielo ese año. El cálculo se basaba en que 1925 marcaría el fin de setenta jubileos de cincuenta años.
«Podemos confiar en que en 1925 regresen [de entre los muertos] Abrahán, Isaac, Jacob y los profetas fieles del pasado (…) a una condición de perfección humana.»
«1925 fue un año de tristeza para muchos hermanos. Algunos de ellos tropezaron; sus esperanzas fueron destrozadas.»
«El año de 1925 especialmente resultó ser un año de gran prueba para muchos del pueblo de Jehová. Algunos dejaron de esperar y se unieron al mundo.»
«Respecto a sus declaraciones erróneas en cuanto a lo que podíamos esperar en 1925, él en cierta ocasión admitió ante nosotros en Betel: “He hecho el ridículo”.»
Lo que ocurrió
Pasó 1925 y no ocurrió nada de lo anunciado. La Atalaya del 1 de julio de 1960 reconoció que fue «un año de gran prueba», que la asistencia a la celebración de la cena del Señor (la Conmemoración) bajó de 90.434 personas en 1925 a 89.278 en 1926 y que algunos «dejaron de esperar» (pág. 409, párr. 22). La historia oficial de 1993, Proclamadores, lo resume así: «Algunos abandonaron su esperanza» (pág. 78). Años más tarde se publicó que Rutherford admitió ante otros en Betel, refiriéndose a lo que había dicho sobre 1925: «He hecho el ridículo».
- 1975
Seis mil años de historia humana
Lo que se esperaba
En 1966 se presentó el libro Vida eterna, en libertad de los hijos de Dios, que situaba en el otoño de 1975 el final de 6.000 años de historia humana y sugería lo apropiado de que entonces empezara el reinado de mil años de Cristo. En los años siguientes, La Atalaya planteó abiertamente si el Armagedón habría terminado para el otoño de 1975 y respondió que era «posible», aunque también advirtió que nadie podía saberlo con certeza. En 1974, una publicación interna elogió a los hermanos que vendían su casa para dedicar al precursorado «el corto tiempo que queda».
«¿Hemos de suponer por este estudio que la batalla del Armagedón se habrá acabado para el otoño de 1975, y que para entonces empezará el reinado de mil años de Cristo esperado por mucho tiempo? Es posible (…).»
«Hay informes de hermanos que están vendiendo sus hogares y propiedades y están haciendo planes para terminar el resto de sus días en este viejo sistema en el servicio de precursor. Ciertamente esa es una excelente manera de usar el corto tiempo que queda antes del fin de este mundo inicuo.»
«Puede ser que algunos que han estado sirviendo a Dios hayan planeado sus vidas en armonía con un punto de vista equivocado de precisamente lo que habría de suceder en cierta fecha o en cierto año.»
«Sin embargo, y desafortunadamente, junto con tal información de índole preventiva, se publicaron otras declaraciones que implicaban que, más que una simple posibilidad, el que para aquel año llegara aquella realización de las esperanzas era una probabilidad.»
Lo que ocurrió
Llegó 1975 y no ocurrió el fin. En 1976 La Atalaya dijo que algunos habían planeado su vida según «un punto de vista equivocado» y que su desilusión se debía a su propio entendimiento. En 1980 la revista reconoció que se habían publicado declaraciones que presentaban esa esperanza como una probabilidad, y que la responsabilidad incluía a quienes prepararon esa información. La historia oficial de 1993 admite que la bajada del número de publicadores en 1977/1978 pudo deberse en parte a lo que se esperaba de 1975.