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Temas · Historia y datos

¿Cuándo cayó Jerusalén: en el 607 o en el 587 a. C.?

La fecha de 1914 depende de que Jerusalén cayera en el 607 a. C. Esto es lo que dicen la historia y la arqueología.

Profecías y fechasProfundizarActualizado el 30 de septiembre de 2026

En pocas palabras

  • La enseñanza de 1914 se calcula sumando 2.520 años a la fecha en que Babilonia destruyó Jerusalén. La organización sitúa esa destrucción en el 607 a. C.
  • Los historiadores y arqueólogos la sitúan en el 587 o 586 a. C., unos veinte años después. La propia La Atalaya reconoce esa diferencia.
  • Esa fecha no depende de una sola fuente: coinciden crónicas babilónicas, decenas de miles de tablillas comerciales y administrativas, diarios astronómicos, una inscripción de la época y el Canon de Tolomeo.
  • La organización llega al 607 a partir de su forma de entender los «setenta años» de Jeremías, no a partir de documentos de la época.

Si el 607 no es correcto, el cálculo que lleva a 1914 se queda sin punto de partida. Por eso merece la pena mirarlo con calma.

Por qué importa esta fecha

Según la explicación oficial, los «siete tiempos» de Daniel 4 equivalen a 2.520 años, que empezaron cuando Jerusalén fue destruida y el último rey de Judá perdió el trono. Contando 2.520 años desde el 607 a. C. se llega a 1914.

Un detalle interesante: C. T. Russell hacía el mismo cálculo, pero partía del 606 a. C. En The Time Is at Hand (1889, págs. 79-80) tomaba como punto fijo el primer año de Ciro, que situaba en el 536 a. C. apoyándose expresamente en el Canon de Tolomeo, y le sumaba setenta años. Hoy la organización fecha ese regreso en el 537 a. C. y critica el Canon de Tolomeo, pero el punto de llegada sigue siendo 1914.

Qué dice la organización

La explicación más completa está en dos artículos de La Atalaya: «¿Cuándo fue destruida Jerusalén?» (1 de octubre y 1 de noviembre de 2011). Sus argumentos principales son:

  • Los setenta años fueron de desolación completa de Judá. Según los artículos, Jeremías habla de setenta años de castigo para Jerusalén; como los judíos regresaron en el 537 a. C., la destrucción tuvo que ocurrir setenta años antes, en el 607 a. C.
  • Los historiadores antiguos no son fiables. Los artículos señalan errores en Beroso y en otros autores clásicos.
  • El Canon de Tolomeo omite algunos reyes, por lo que no serviría como base segura.
  • Las crónicas babilónicas tienen lagunas y podrían faltar reyes o años.
  • El diario astronómico VAT 4956 encajaría mejor, según su análisis de las posiciones de la Luna, con el año 588 a. C. que con el 568 a. C.

Los propios artículos incluyen dos notas que conviene leer con atención:

«Nota: Ninguno de los expertos citados en este artículo sostiene que Jerusalén fue destruida en el año 607 a.e.c.» — La Atalaya, 1 de noviembre de 2011, nota c

«Hay tablillas administrativas para todos los años que suelen atribuirse a los reyes neobabilónicos.» — La Atalaya, 1 de noviembre de 2011, nota e

La primera parte también reconoce que la fecha de la organización «difiere en unos veinte años de la cronología más aceptada» y lo justifica así: «por las pruebas que la misma Biblia aporta».

Las fuentes históricas

Lo importante es que el 587/586 a. C. no sale de una sola fuente, sino de varias independientes entre sí que dan el mismo resultado.

1. Las crónicas babilónicas

Son tablillas de arcilla en las que los escribas babilonios anotaban, año por año, lo que hacía el rey. Una de ellas, la llamada Crónica de Jerusalén (BM 21946, en el Museo Británico), cuenta que en el año séptimo de Nabucodonosor, en el mes de addaru, el rey asedió «la ciudad de Judá» (Jerusalén) y capturó a su rey. Los especialistas sitúan ese momento en febrero o marzo del 597 a. C.

La Biblia dice que Jerusalén fue destruida en el año 18 o 19 de Nabucodonosor (Jeremías 52:12, 29), y la propia La Atalaya indica que entre el primer ataque y la destrucción pasaron «unos diez años». Si el primer asedio fue en el 597 a. C., la destrucción encaja en el 587/586 a. C.

2. Las tablillas comerciales y administrativas

En Babilonia, los contratos, recibos y cartas se fechaban con el año del rey que gobernaba: «año 5 de Nabucodonosor», por ejemplo. Se conserva una gran cantidad de estos documentos: según el asiriólogo M. A. Dandamaev, el periodo neobabilónico está documentado por «decenas de miles» de textos sobre economía doméstica y administrativa y sobre derecho privado, de los que en 1991 se habían publicado más de diez mil (The Cambridge Ancient History, 2.ª ed., vol. III/2, 1991, pág. 252, citado por Jonsson; traducción propia).

Ordenándolos se puede saber cuánto duró cada reinado y en qué mes terminó. El estudio clásico de Parker y Dubberstein (Universidad de Chicago) recoge, por ejemplo, tablillas del año 43 de Nabucodonosor fechadas en septiembre y octubre del 562 a. C., y la primera tablilla de su sucesor, Amel-Marduk, del mismo día que la última de Nabucodonosor. Contando hacia atrás, su año 18 cae en el 587 a. C.

Como hemos visto, La Atalaya reconoce que hay tablillas de todos los años de los reyes neobabilónicos. Su objeción es que podría haber reyes que no conocemos. Pero los artículos no presentan ningún documento de ese supuesto rey ni de esos veinte años adicionales.

3. Los diarios astronómicos

Los babilonios observaban el cielo y anotaban la posición de la Luna y los planetas junto con la fecha del reinado. Como el movimiento de los astros se puede calcular hacia atrás con precisión, estas tablillas funcionan como un reloj independiente.

La más conocida es VAT 4956 (Museo de Oriente Próximo de Berlín), fechada en el «año 37 de Nabucodonosor». Los asiriólogos A. J. Sachs y H. Hunger, en su edición de referencia de los diarios astronómicos (1988), la sitúan en el 568/567 a. C. Eso coloca el año 18 del rey en el 587 a. C.

La Atalaya sostiene que las observaciones de la Luna encajan mejor veinte años antes. Los especialistas que han estudiado la tablilla la siguen fechando en el 568/567 a. C., y comprobaciones independientes que comparan por ordenador todas las observaciones de la tablilla con los años posibles obtienen que el 568/567 a. C. es, con diferencia, el que mejor encaja.

4. La estela de Adad-guppi

Adad-guppi fue la madre de Nabonido, el último rey de Babilonia. En su estela funeraria, hallada en Harán, se enumeran los reyes bajo los que vivió y cuántos años gobernó cada uno: 21 años Nabopolasar, 43 años Nabucodonosor, 2 años Amel-Marduk y 4 años Neriglisar. Es un documento de la misma época, no una lista posterior, y sus cifras coinciden con las tablillas y con el Canon de Tolomeo.

5. El Canon de Tolomeo

Es una lista de reyes con la duración de sus reinados, conservada por el astrónomo griego Claudio Tolomeo (siglo II d. C.). Es cierto que omite algunos gobernantes, como señala La Atalaya. Pero no es la única base de la fecha: sus cifras para los grandes reinados neobabilónicos (por ejemplo, 21 años para Nabopolasar y 43 para Nabucodonosor) coinciden con las de las fuentes cuneiformes de la época, que son independientes de él.

Un libro de referencia

El estudio más conocido sobre esta cuestión es The Gentile Times Reconsidered, del investigador sueco Carl Olof Jonsson. El libro reúne y explica en detalle todas estas fuentes. Está en inglés. Qué ocurrió cuando Jonsson presentó su estudio a la organización lo contamos en ¿Qué les pasó a los testigos que intentaron cambiar las cosas desde dentro?.

Para pensar con calma

Esto no va de si la Biblia es fiable. Va de cómo se interpreta un pasaje sobre los setenta años, y de qué hacer cuando esa interpretación no coincide con las fuentes históricas que acabamos de ver.

  • Si ninguno de los expertos que cita La Atalaya acepta el 607 a. C., ¿qué peso tienen esas citas?
  • Si fuera al revés, y los documentos antiguos apoyaran una fecha que la organización enseña, ¿los aceptaríamos como prueba?
  • ¿Qué cambiaría en tu forma de ver 1914 si el punto de partida fuera el 587 a. C.?

Si quieres seguir: en la cronología de fechas verás qué se esperaba en 1914 según las publicaciones de la época, y en el paso 3 del recorrido, cómo se explicaron después las fechas que no se cumplieron. La enseñanza sobre «esta generación», que también parte de 1914, se explica en ¿Qué es la «generación superpuesta»?.

Fuentes

  1. ¿Cuándo fue destruida Jerusalén? Primera parte. La Atalaya, 1 de octubre de 2011, págs. 26-31Publicación de la organización
  2. ¿Cuándo fue destruida Jerusalén? Segunda parte. La Atalaya, 1 de noviembre de 2011, págs. 22-28Publicación de la organización
  3. The Time Is at Hand (Studies in the Scriptures, vol. II). C. T. Russell, 1889, págs. 79-80 (escaneo de la edición de 1889)Publicación de la organización
  4. ABC 5 (Jerusalem Chronicle) — Crónica babilónica de los primeros años de Nabucodonosor II. Tablilla BM 21946, Museo Británico. Traducción adaptada de A. K. Grayson, Assyrian and Babylonian Chronicles (1975), y J.-J. Glassner, Mesopotamian Chronicles (2004)Estudio académico
  5. Babylonian Chronology, 626 B.C. – A.D. 45 (SAOC 24). R. A. Parker y W. H. Dubberstein, Oriental Institute de la Universidad de Chicago, 1942Estudio académico
  6. Astronomical Diaries and Related Texts from Babylonia, vol. I. A. J. Sachs y H. Hunger, 1988 (diario n.º -567 = VAT 4956)Estudio académico
  7. Ein astronomischer Beobachtungstext aus dem 37. Jahre Nebukadnezars II. P. V. Neugebauer y E. F. Weidner, Berichte über die Verhandlungen der Königl. Sächsischen Gesellschaft der Wissenschaften zu Leipzig, vol. 67, 1915 (primera edición de VAT 4956)Estudio académico
  8. Análisis computacional de VAT 4956 (proyecto astro-tablets). Comparación automática de las observaciones de la tablilla con las posiciones calculadas entre los años -620 y -510Otra fuente
  9. The Harran Inscriptions of Nabonidus. C. J. Gadd, Anatolian Studies, vol. 8 (1958), págs. 35-92 (estela de Adad-guppi)Estudio académico
  10. Ptolemy's Canon. Livius.org, artículo de referencia sobre el Canon de Tolomeo. Las cifras de los reinados neobabilónicos coinciden con la tabla 1 de Jonsson (4.ª ed., 2004, pág. 98)Estudio académico
  11. The Cambridge Ancient History, 2.ª ed., vol. III, parte 2. Capítulo de M. A. Dandamaev, Cambridge University Press, 1991, pág. 252. Citado en Jonsson, The Gentile Times Reconsidered, 4.ª ed., 2004, pág. 118, nota 59Estudio académico
  12. The Gentile Times Reconsidered. Carl Olof Jonsson. Las páginas citadas corresponden a la 4.ª edición revisada (Commentary Press, Atlanta, 2004): tabla 1, pág. 98 (reinados según Beroso y el Canon) y págs. 118-119 (documentos económicos). Hay una edición revisada de 2021, con Rud PerssonEstudio académico

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