Si has crecido como testigo, seguramente aprendiste la salida de Egipto y la caída de Jericó como hechos históricos con fecha exacta. Este artículo resume lo que enseña la organización y lo que dicen arqueólogos de posturas muy distintas. No pretende decirte qué creer.
En pocas palabras
- La organización enseña que el Éxodo ocurrió en 1513 a. C., que salieron de Egipto quizá más de tres millones de personas y que Jericó cayó en 1473 a. C.
- Los arqueólogos, también los conservadores, reconocen que no hay pruebas arqueológicas directas del Éxodo.
- Muchos estudiosos piensan que el origen de Israel está en poblados de las montañas de Canaán, y que detrás de los relatos hay un núcleo histórico más pequeño. Otros defienden que el trasfondo egipcio del relato es verosímil.
- Hay creyentes en todas estas posturas.
Lo que enseña la organización
Perspicacia para comprender las Escrituras calcula la fecha del Éxodo a partir de la cronología bíblica y da el año 1513 a. E.C.; cuarenta años después, en 1473 a. E.C., sitúa «la invasión israelita de Canaán y la caída de Jericó» (vol. 1, pág. 890). Sobre el número de personas, concluye: «quizás fueron más de tres millones los que salieron de Egipto» (pág. 892).
La obra conoce las objeciones y responde a ellas. A que los registros egipcios no mencionen el Éxodo, contesta que «esto no debe extrañar, pues dirigentes de tiempos modernos han registrado solo sus victorias y no sus derrotas» (pág. 890). Y sobre las fechas de los arqueólogos advierte que «los cálculos basados en restos de cerámica son muy especulativos» (pág. 890).
Sobre Jericó, reconoce que las excavaciones se han interpretado de formas distintas y concluye que «el que las interpretaciones de los arqueólogos no concuerden con la cronología bíblica que señala el año 1473 a. E.C. como la fecha de la destrucción de Jericó no es razón para preocuparse» (vol. 2, pág. 64).
Sobre Hai, la segunda ciudad conquistada según Josué 7 y 8, admite que las excavaciones del lugar con el que suele identificarse «atestiguan que hubo allí una ciudad grande que fue devastada alrededor del año 2000 a. E.C. y quedó deshabitada hasta alrededor de 1050 a. E.C.». Su respuesta: «Si las fechas que presentan los arqueólogos son correctas, entonces Hai debió estar ubicada en alguna otra parte» (vol. 1, pág. 1078).
En 1990, La Atalaya recogió con interés que el arqueólogo Bryant G. Wood defendía que las ruinas de Jericó encajaban con la Biblia, pero añadía: «Su fe no depende de la arqueología» (15 de julio de 1990, pág. 7).
Lo que dicen los arqueólogos
El Éxodo. William G. Dever, arqueólogo de la Universidad de Arizona, defiende frente a los escépticos que hubo un reino de David, pero no lee el Éxodo al pie de la letra. Preguntado por pruebas de Moisés y de un éxodo de cientos de miles de personas, respondió: «No tenemos pruebas arqueológicas directas». Ningún texto ni objeto hallado en Egipto o en el Sinaí, explicó, tiene relación directa con él. Y añadió: «Eso no significa que no ocurriera. Pero creo que sí significa que lo que ocurrió fue bastante más modesto» (NOVA, 2008, traducción propia).
Jericó. Entre 1952 y 1958, la arqueóloga británica Kathleen Kenyon excavó Jericó y concluyó que las murallas que John Garstang había atribuido a la época de Josué eran casi dos mil años más antiguas. Según la arqueóloga Maura Sala, en la web de la Sociedad de Literatura Bíblica, las fortificaciones de Jericó se derrumbaron definitivamente hacia el 1550 a. C., «mucho antes de la época que se supone para la conquista de Josué», y nunca se reconstruyeron (traducción propia). Bryant Wood, el arqueólogo citado por La Atalaya, cuestionó esa datación; Sala concluye que ninguna prueba arqueológica corrobora el relato bíblico de lo que ocurrió en Jericó.
Una primera mención de «Israel». La estela del faraón Merneptah, fechada hacia el 1206 a. C. y conservada en el Museo Egipcio de El Cairo, es según Dever la referencia más antigua que tenemos a los israelitas. Pero, precisa, «esos israelitas estaban en Canaán; no están en Egipto», y la estela no dice nada de una huida (traducción propia).
El origen de Israel. Desde los años setenta se han encontrado cientos de pequeños poblados de los siglos XIII y XII a. C. en las montañas de Canaán. Según Dever, se fundaron «no sobre las ruinas de ciudades cananeas destruidas, sino sobre la roca o en suelo virgen», y muchos estudiosos piensan hoy que la mayoría de los primeros israelitas eran cananeos desplazados. Aun así, sospecha que hay «un núcleo histórico» en los relatos de conquista, por ejemplo en Hazor (traducción propia). Su libro Who Were the Early Israelites and Where Did They Come From? (2003) desarrolla esta idea.
La Biblia desenterrada. Israel Finkelstein, arqueólogo de la Universidad de Tel Aviv, y Neil Asher Silberman llegan más lejos en The Bible Unearthed (2001; en español, La Biblia desenterrada, Siglo XXI, 2003). Sostienen que no hay pruebas arqueológicas del Éxodo ni de la conquista de Canaán tal como la narra Josué, y que el Éxodo no fue un único suceso espectacular, sino «una serie de acontecimientos a lo largo de un largo periodo» (según la reseña de Publishers Weekly). La misma reseña explica que los autores no pretenden restar importancia a la Biblia, y ven el relato del Éxodo como «ni verdad histórica ni ficción literaria, sino una poderosa expresión de memoria y esperanza» (traducción propia).
Lo que responden los estudiosos conservadores
El egiptólogo James K. Hoffmeier defiende en Israel in Egypt (Oxford University Press, 1997) que el trasfondo egipcio del relato es auténtico. La presentación de una de sus conferencias lo resume así: aunque «actualmente no hay pruebas arqueológicas directas» del Éxodo, la arqueología puede aportar «un importante material de contexto» (traducción propia).
Kenneth A. Kitchen, especialista en el antiguo Oriente Próximo, en On the Reliability of the Old Testament (2003), defiende con firmeza la fiabilidad del Antiguo Testamento. Un detalle interesante: según la reseña de la revista evangélica Themelios, Kitchen prefiere una cronología tardía, con el Éxodo hacia el 1250 a. C. (traducción propia). Es decir, ni siquiera los estudiosos que defienden la historicidad del Éxodo suelen aceptar la fecha de 1513 a. C.
Por qué importa aquí
La organización fecha el Éxodo y la caída de Jericó con precisión de año y lee estos relatos al pie de la letra. Qué conclusión sacar te corresponde a ti. Como dijo Dever, la arqueología «nunca puede probar ninguno de los presupuestos teológicos de la Biblia» (traducción propia), ni tampoco refutarlos. Muchos creyentes de distintas confesiones leen el Éxodo como un relato fundacional, con un núcleo histórico más pequeño, y siguen encontrando en él un mensaje sobre la libertad y la fidelidad de Dios. Puedes ver cómo lo hacen en ¿Hay que leer la Biblia al pie de la letra?.
Para reflexionar
- Perspicacia pide cautela con las fechas de los arqueólogos cuando no coinciden con su cronología, y La Atalaya las recibió con interés cuando parecían confirmarla. ¿Qué criterio te parece más justo para valorar estos datos?
- ¿Cambiaría en algo lo que el Éxodo significa para ti si lo que ocurrió hubiera sido más pequeño de lo que cuenta el relato?
- ¿Depende tu fe en Dios de que se encuentren restos arqueológicos?
Para seguir: en ¿Quién escribió los cinco primeros libros de la Biblia?, cómo se formaron estos libros; en ¿Qué dicen las publicaciones y la ciencia sobre el diluvio de Noé?, otro relato que la organización lee al pie de la letra; y en Y tu fe, ¿qué?, algunas ideas para vivir estas preguntas con calma.
Fuentes
- Perspicacia para comprender las Escrituras, vol. 1, «Éxodo». págs. 888-896 (apartados «Otros puntos de vista» y «Autenticidad del relato del éxodo», pág. 890; número de personas, pág. 892)Publicación de la organización
- Perspicacia para comprender las Escrituras, vol. 2, «Jericó». págs. 62-64 (recuadro sobre las pruebas arqueológicas, pág. 64)Publicación de la organización
- Perspicacia para comprender las Escrituras, vol. 1, «Hai». pág. 1078Publicación de la organización
- La Atalaya, 15 de julio de 1990: «La batalla de Jericó... ¿mito, o hecho?». pág. 7Publicación de la organización
- Archeology of the Hebrew Bible (entrevista con William G. Dever). NOVA, PBS, 18 de noviembre de 2008. Traducción propia del original en inglésEstudio académico
- The Walls of Jericho. Maura Sala, Bible Odyssey (Society of Biblical Literature). Traducción propia del original en inglésEstudio académico
- Kathleen Kenyon and Jericho. Margreet L. Steiner, Bible Odyssey (Society of Biblical Literature)Estudio académico
- Reseña de The Bible Unearthed (Finkelstein y Silberman). Publishers Weekly. Traducción propia del original en inglés. Edición española: La Biblia desenterrada, Siglo XXI de España, 2003Estudio académico
- Recent Explorations in the Sinai: Implications for the Hebrew Exodus from Egypt (conferencia de James K. Hoffmeier). Biblical Archaeology Society, presentación de la conferencia. Traducción propia del original en inglésEstudio académico
- Reseña de On the Reliability of the Old Testament (K. A. Kitchen). Robin Plant, Themelios, vol. 30, n.º 3. Traducción propia del original en inglésEstudio académico
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