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Temas · Historia y datos

¿Qué vivieron los testigos de Jehová bajo el nazismo?

Miles de testigos fueron encarcelados y cientos ejecutados por negarse a hacer el saludo nazi y el servicio militar. Qué dicen los museos y los historiadores, cómo han cambiado las cifras de la organización y qué fue la «Declaración de los hechos» de 1933.

Historia de la organizaciónProfundizarActualizado el 13 de octubre de 2026

Pocas historias de los testigos de Jehová merecen tanto respeto como la de quienes vivieron bajo el régimen nazi. Antes de entrar en las preguntas difíciles, conviene recordar lo que pasó, con las palabras de los historiadores y de los museos que lo han estudiado.

Lo que sufrieron

Según la Enciclopedia del Holocausto del Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos (USHMM), los testigos despertaron las sospechas del régimen por «no estar dispuestos a realizar el saludo nazi, ni formar parte de las organizaciones del partido o permitir a sus niños formar parte de la Juventud Hitleriana», y también por no votar en los plebiscitos ni colgar banderas nazis. Cuando en marzo de 1935 volvió el servicio militar obligatorio, «el conflicto con los testigos se agudizó».

Algunos datos de esa misma enciclopedia (versión en español):

  • En 1933 había en Alemania entre 25.000 y 30.000 testigos; unos 20.000 siguieron activos durante el periodo nazi.
  • En 1939, unos 6.000 estaban detenidos en prisiones o campos.
  • En los campos llevaban un triángulo de color púrpura. Algunos fueron torturados para que firmaran declaraciones de renuncia a su fe, «pero pocos cedieron ante esta presión».
  • Se estima que murieron en campos y prisiones unos 1.000 testigos alemanes y 400 de otros países, y que unos 250 fueron ejecutados tras ser condenados por tribunales militares por negarse a servir en el ejército.

El Museo de Auschwitz recuerda que incluso el saludo «Heil Hitler!» era para ellos una ofensa a su fe, y calcula que más de 3.000 prisioneros de esta categoría pasaron por los campos de concentración. Solo en Auschwitz estuvieron al menos 387 testigos, y al menos 152 de ellos murieron. El estudio de referencia sobre el tema es el del historiador alemán Detlef Garbe, Between Resistance and Martyrdom (2008), que su editorial presenta como el primer estudio histórico completo de esta persecución.

Muchos de ellos podrían haber recuperado la libertad firmando una renuncia a su fe, y no lo hicieron.

Las cifras varían según la fuente

No hay una cifra exacta, y los propios museos lo advierten: la documentación está incompleta. Incluso la enciclopedia del USHMM da números algo distintos en su versión en inglés (por ejemplo, «al menos 3.000» enviados a campos, frente a 2.000-2.500 en la española).

La organización también ha cambiado sus cifras con el tiempo:

  • El Anuario de 1974, en su capítulo sobre Alemania, decía: «Un total de 635 habían muerto en prisión, 253 habían sido sentenciados a muerte y 203 de éstos habían sido de hecho ejecutados» (pág. 212).
  • Hoy, sus preguntas frecuentes dicen que, de unos 35.000 testigos que vivían en Alemania y en los países ocupados, «unos 1.500 murieron durante el Holocausto», y que «cerca de 400 Testigos fueron ejecutados». Añaden que «las investigaciones continúan, así que las cifras y otros detalles pueden cambiar».

Parte de la diferencia se explica porque las cifras actuales incluyen los países ocupados y porque la investigación ha avanzado. Revisar las cifras cuando aparecen datos nuevos es lo que hacen también los historiadores.

La «Declaración de los hechos» de 1933

Hay un episodio de esta historia que la organización ha comentado varias veces y que algunos historiadores examinan con más detalle.

El 25 de junio de 1933, pocos meses después de que Hitler llegara al poder, más de 7.000 testigos se reunieron en Berlín-Wilmersdorf y adoptaron una resolución dirigida al Gobierno y al pueblo alemán: la «Declaración de los hechos». Se repartieron 2.100.000 ejemplares. Su texto completo, en inglés, se publicó en el Anuario de 1934 (págs. 131-143).

Lo que dice el documento. Pedía que se levantara la prohibición de su obra y afirmaba: «La nuestra no es de ningún modo una organización política». También incluía frases que hoy resultan incómodas, como estas (todas las citas del documento, en la traducción de la propia organización: ¡Despertad!, 8 de julio de 1998, págs. 13-14):

«Nuestros enemigos nos acusan falsamente de haber recibido de los judíos apoyo económico para nuestra obra. Nada más lejos de la verdad».

«Han sido los comerciantes judíos del imperio británico-americano quienes han generado y mantenido el comercio a gran escala a fin de explotar y oprimir a la gente de muchas naciones».

Y añadía que en sus publicaciones se defendían «los mismos elevados ideales que sostiene y promulga el actual gobierno de la nación».

Lo que dijo la organización en 1974. El Anuario de 1974 reconoció que «muchos concurrentes se desilusionaron» porque la declaración «en muchos puntos no era tan fuerte como los hermanos habían esperado», y que «no se podía decir correctamente que la declaración hubiera sido adoptada unánimemente», aunque el Anuario de 1934 había dicho que se adoptó por unanimidad. Recogió además la acusación de que el responsable de la sucursal alemana, Paul Balzereit, había «debilitado el texto original». También citó la carta que acompañó al ejemplar enviado a Hitler: «La presidencia de Brooklyn de la Sociedad Watch Tower es y siempre ha sido muy amigable con Alemania» (págs. 110-111).

Lo que dijo en 1998 y 1999. ¡Despertad! explicó que los testigos querían informar al nuevo gobierno de que eran un grupo apolítico, y negó que la asamblea buscara apoyar al régimen o expresar odio a los judíos: según la revista, esas afirmaciones «son producto de la desinformación» (pág. 12). Sobre la frase de los comerciantes, dijo que «no se refería al pueblo judío en general, y es lamentable si se ha malentendido y ha ofendido a alguien» (pág. 14). A diferencia del Anuario de 1974, afirmó que Balzereit no suavizó el texto, porque así lo muestra la comparación de las versiones alemana e inglesa. Un año después añadió: «si algunos de los comentarios dan esa impresión hoy día, lo lamentamos» (¡Despertad!, 8 de agosto de 1999, pág. 30).

Lo que dicen algunos historiadores. El historiador M. James Penton, que se crio como testigo de Jehová, dedica a este documento el comienzo de su libro Jehovah's Witnesses and the Third Reich (2004). Según la presentación de su editorial, sostiene que muchos testigos alemanes de a pie fueron valientes frente al nazismo, pero que sus dirigentes estuvieron dispuestos al principio a apoyar al Gobierno de Hitler, y que la declaración, más que una protesta, contenía ataques contra Gran Bretaña y Estados Unidos, la Sociedad de Naciones, las grandes empresas y los judíos. Es su interpretación, y la organización la rechaza. Lo que no discute ningún historiador citado aquí es el valor de los testigos perseguidos.

Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez: la valentía de miles de personas sencillas y las decisiones discutibles de quienes dirigían la organización en 1933.

Para reflexionar

  • ¿Cambia en algo tu admiración por aquellos testigos saber cómo se redactó la declaración de 1933?
  • La organización ha dado dos explicaciones distintas sobre quién suavizó el texto. ¿Qué te parece la forma en que ha tratado este episodio a lo largo del tiempo?
  • ¿Se puede honrar la fidelidad de unas personas y, al mismo tiempo, examinar con libertad las decisiones de sus dirigentes?

Todas las citas de la organización están en su biblioteca en línea, y el Anuario de 1934 puede consultarse escaneado. Puedes leerlas completas y sacar tus propias conclusiones.

Para seguir: ¿Por qué están prohibidos los testigos de Jehová en Rusia?, ¿Por qué hubo testigos de Jehová en la cárcel en España por no hacer la mili? y ¿Qué les pasó a los testigos que intentaron cambiar las cosas desde dentro?.

Fuentes

  1. Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos (USHMM), Enciclopedia del Holocausto: «La persecución nazi de los Testigos de Jehová». versión en español (última edición: 17-12-2025); consultada el 13 de octubre de 2026Estudio académico
  2. USHMM, Enciclopedia del Holocausto: «Nazi Persecution of Jehovah's Witnesses» (versión en inglés). consultada el 13 de octubre de 2026Estudio académico
  3. Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau: «Jehovah's Witnesses» (categorías de prisioneros). consultado el 13 de octubre de 2026Estudio académico
  4. Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau: «Prisoners with the Purple Triangle» (lección de Teresa Wontor-Cichy). nota del museo; consultada el 13 de octubre de 2026Estudio académico
  5. Detlef Garbe, «Between Resistance and Martyrdom: Jehovah's Witnesses in the Third Reich». University of Wisconsin Press, 2008 (trad. de Dagmar G. Grimm)Estudio académico
  6. M. James Penton, «Jehovah's Witnesses and the Third Reich: Sectarian Politics under Persecution». University of Toronto Press, 2004 (presentación de la editorial)Estudio académico
  7. ¿Qué les ocurrió a los testigos de Jehová durante el Holocausto?. Preguntas frecuentes, artículo 57 (consultado el 13 de octubre de 2026)Publicación de la organización
  8. Anuario de los testigos de Jehová 1974: «Alemania (Parte 1)». págs. 110-111Publicación de la organización
  9. Anuario de los testigos de Jehová 1974: «Alemania (Parte 3)». pág. 212Publicación de la organización
  10. 1934 Year Book of Jehovah's Witnesses: «Declaration of Facts» (en inglés). págs. 131-143 (escaneo en archive.org)Publicación de la organización
  11. ¡Despertad!, 8 de julio de 1998: «Los testigos de Jehová se enfrentaron con valor al peligro nazi». págs. 10-14Publicación de la organización
  12. ¡Despertad!, 8 de agosto de 1999: «De nuestros lectores». pág. 30Publicación de la organización

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