Lo que enseña la organización
Los testigos de Jehová se consideran neutrales. En sus preguntas frecuentes, jw.org lo explica así: «Los testigos de Jehová no vamos a la guerra», y cita las palabras de Jesús: «Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que toman la espada perecerán por la espada» (Mateo 26:52). La Atalaya lo ha repetido hace poco: «somos neutrales en los asuntos políticos de este mundo, es decir, no nos ponemos de parte de ningún bando» (edición de estudio, diciembre de 2026, pág. 14, párr. 3), y «Los cristianos no nos unimos a organizaciones que recurren a la violencia o a las guerras para solucionar los problemas» (pág. 21, párr. 8).
Sobre el servicio civil, la postura actual aparece en el libro «Manténganse en el amor de Dios» (2008):
«Si un cristiano decide con conciencia limpia cumplir con un determinado servicio civil en lugar de ir a la cárcel, sus hermanos en la fe deben respetar su decisión (Romanos 14:10). Y lo mismo deben hacer si decide no cumplir con dicho servicio». (apéndice, pág. 215)
La Atalaya de diciembre de 2026 lo confirma: «Las autoridades tal vez nos exijan realizar cierta labor, o quizás nos permitan hacer un servicio civil alternativo en lugar del servicio militar (…). ¿Qué haremos? Es un asunto de decisión personal» (pág. 22).
No siempre fue así. En España, esa diferencia costó años de cárcel a muchos jóvenes.
Durante el franquismo
Los primeros casos conocidos son los de Jesús Martín Nohales (1958) y Alberto Contijoch Berenguer (1959), según el catedrático Joan Oliver Araujo (Revista de Derecho Político, 1998, pág. 53). Las condenas se encadenaban: quien salía de prisión era llamado de nuevo a filas y volvía a ser condenado. El Anuario de la organización cuenta que Jesús Martín recibió «diecinueve años de prisión por haber rehusado servir dieciocho meses» (Anuario 1978, pág. 202), y que Contijoch «quedó libre en 1970 después de once años en prisión» (pág. 215).
En febrero de 1973 había 268 objetores encarcelados, de los cuales 264 eran testigos de Jehová (Oliver Araujo, pág. 57). El mismo Anuario resume: «desde 1958, 825 hermanos han sido condenados a un total de 3.218 años de prisión, de los cuales han cumplido 1.904» (pág. 216).
Cuando apareció el servicio civil
En diciembre de 1976 un decreto permitió a los objetores religiosos sustituir el servicio militar por tres años de otros servicios. Los jóvenes testigos lo rechazaron. El Anuario lo explica así: más de 150 jóvenes creían que «sería hipocresía rehusar hacer el servicio militar alegando razones de conciencia y luego participar en actividades que se reconocen como un sustituto de las obligaciones militares». Y añade que en junio de 1977 varios fueron condenados «a la pena máxima de ocho años de prisión» (Anuario 1978, pág. 217).
La Ley 48/1984 reguló la objeción de conciencia y la prestación social sustitutoria, de entre 18 y 24 meses (art. 8.3). La Ley Orgánica 8/1984 castigaba a quien la rehusara con «prisión menor en sus grados medio o máximo» (art. 2.3).
Muchos testigos tampoco aceptaron esta prestación. En 1991, El País informaba de que 623 testigos de Jehová habían renunciado el año anterior a su condición de objetores, porque consideraban «que la Prestación Social Sustitutoria es también incompatible con sus creencias» (1 de julio de 1991). Un estudio jurídico de 1995 señala el motivo práctico de esa renuncia: la pena mínima por negarse a la mili era más baja que la de rechazar la prestación, lo que permitía la remisión condicional de la condena (Alenda Salinas, Anuario de Derecho Eclesiástico del Estado, pág. 66). Siguió habiendo condenas: en 1993, un joven testigo de 21 años recibió en Segovia un año de prisión por negarse al servicio militar (El País, 9 de enero de 1993).
El cambio de 1996
La Atalaya del 1 de mayo de 1996 trató el servicio civil en el artículo de estudio «Paguemos al César las cosas del César»:
«¿Puede el cristiano dedicado efectuar tal servicio? Una vez más, el cristiano dedicado y bautizado debe tomar su propia decisión fundada en su conciencia educada por la Biblia». (pág. 19, párr. 16)
Y pidió a la congregación que respetara las dos decisiones: si un hermano acepta el servicio civil, «Los ancianos nombrados y demás hermanos deben respetar del todo su conciencia y seguir viéndolo como un cristiano ejemplar» (pág. 20, párr. 21). En el artículo no se menciona a quienes habían ido a la cárcel por rechazar ese servicio.
Cinco años después, el Real Decreto 247/2001 adelantó al 31 de diciembre de 2001 la suspensión del servicio militar, y el Real Decreto 342/2001 suspendió la prestación social sustitutoria en la misma fecha.
Una voz de quienes lo vivieron
En 2021, el diario Público entrevistó a Fernando Marín, que pasó diez años en el castillo de Santa Catalina (Cádiz) por negarse a hacer la mili. Sigue siendo testigo de Jehová y recuerda aquella etapa sin amargura: dice que estaba en la cárcel por servir a su Dios y que está convencido de que hizo lo correcto. Su historia merece respeto, igual que la de cualquiera que pagó un precio así por su conciencia.
Preguntas para pensar con calma
Hay hechos que no dependen de la opinión de nadie: cientos de jóvenes pasaron años en prisión, y en 1996 lo que habían rechazado pasó a ser una decisión personal. Lo que eso significa es algo que solo tú puedes valorar.
- Si una decisión pasa de ser obligatoria a ser personal, ¿cambió la Biblia o cambió la forma de entenderla?
- ¿Qué te parece justo esperar de una organización cuando cambia una norma que costó tanto a algunos de sus miembros?
- ¿Hay hoy normas que se presentan como obligatorias y que quizá mañana se dejen a la conciencia de cada uno?
Para seguir: en Antes y ahora tienes este cambio junto a otros, con sus referencias; el paso 2 del recorrido repasa cambios recientes; en ¿Qué cambió con la sangre en septiembre de 2026? verás otra norma que pasó a ser cuestión de conciencia; y en ¿Pueden los testigos de Jehová ir a la universidad? puedes comparar lo que se ha dicho en distintas épocas.
Fuentes
- «Manténganse en el amor de Dios» (2008), apéndice: «El saludo a la bandera, las votaciones y el servicio civil». págs. 214-215Publicación de la organización
- ¿Por qué no van a la guerra los testigos de Jehová?. Preguntas frecuentes de jw.org (consultado el 11 de octubre de 2026)Publicación de la organización
- La Atalaya (edición de estudio), diciembre de 2026: «Igual que Jesús, apoyemos únicamente el Reino de Dios». págs. 14-19, párr. 3Publicación de la organización
- La Atalaya (edición de estudio), diciembre de 2026: «Preparémonos para mantenernos neutrales». págs. 21-22, párr. 8 y recuadro «El servicio civil obligatorio»Publicación de la organización
- Anuario de los testigos de Jehová 1978: «España». págs. 202, 215-217Publicación de la organización
- La Atalaya, 1 de mayo de 1996: «Paguemos al César las cosas del César». págs. 19-20, párrs. 16, 19 y 21Publicación de la organización
- Joan Oliver Araujo, «Pasado, presente y futuro de la objeción de conciencia al servicio militar en España», Revista de Derecho Político, n.º 43 (1998). págs. 53 y 57Estudio académico
- Manuel Alenda Salinas, «Objeción de conciencia e insumisión: análisis de estrategias judiciales», Anuario de Derecho Eclesiástico del Estado (1995). págs. 65-66Estudio académico
- Ley 48/1984, de 26 de diciembre, reguladora de la objeción de conciencia y de la prestación social sustitutoria. BOE núm. 311, de 28 de diciembre de 1984, art. 8.3Documento oficial
- Ley Orgánica 8/1984, de 26 de diciembre (régimen penal de la objeción de conciencia). BOE núm. 311, de 28 de diciembre de 1984, art. 2.3Documento oficial
- Real Decreto 247/2001, de 9 de marzo, por el que se adelanta la suspensión de la prestación del servicio militar. BOE núm. 60, de 10 de marzo de 2001Documento oficial
- Real Decreto 342/2001, de 4 de abril (suspensión de la prestación social sustitutoria). BOE núm. 92, de 17 de abril de 2001Documento oficial
- El País, 1 de julio de 1991: «Más de 600 testigos de Jehová renuncian a la objeción legal y se hacen insumisos». Sección EspañaPrensa
- El País, 9 de enero de 1993: «Insumiso condenado». Sección EspañaPrensa
- Público, 25 de septiembre de 2021: «Los testigos de Jehová a los que el franquismo encarceló en un castillo de Cádiz por no querer hacer la mili». Jose CarmonaPrensa
Otras personas lo vivieron, y salieron adelante
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